"...Se me atragantan canciones en el mismo momento en el que el corazón me da un vuelco... los recuerdos siempre vuelven por muy bien que intentes enterrarlos"
lunes, 17 de septiembre de 2012
martes, 19 de junio de 2012
Jaque en dos movimientos
Bailan blancas al compás de rojo sangre. Su ilusión tornó en miedo, su miedo en decepción, en apenas dos pasos de aquel baile ya estaba todo decidido.
Sus tenientes y capitanes no comprendían aquel suicidio, ¿ Por qué los había traicionado su general de aquella manera?
Sacrificó a su rey para salvar su reina y, aunque jamás lo comprenderían, la perdida de aquella batalle significo la victoria en su peculiar guerra.
Blancas movieron primero...
...Continuará con "El tercer movimiento"…
jueves, 29 de marzo de 2012
Ádios
(inspirado en "Ádios" de Zahara)
El olor a azahar y la luz a través de sus gafas le revolvían el estomago. Seguian sin estar preparado.
Condenandose a llorar en seco, a soñar con caminos imposibles, con cielos repletos de estrellas. Con lo utopico de atesorar la sensación del primer beso como si fuera el último.
Deslizó la mano hacia el bolsillo y , sacando un puñado de cenizas de él, intentó encender un cigarrillo. Sirviendose una vez más de aquella botella ya vacía hace algún tiempo, mirando al techo en busca de algo de inspiración.
Cortó las cuerdas de su guitarra, y solo así, entonces, pudo empezar a tocar su canción.
El olor a azahar y la luz a través de sus gafas le revolvían el estomago. Seguian sin estar preparado.
Condenandose a llorar en seco, a soñar con caminos imposibles, con cielos repletos de estrellas. Con lo utopico de atesorar la sensación del primer beso como si fuera el último.
Deslizó la mano hacia el bolsillo y , sacando un puñado de cenizas de él, intentó encender un cigarrillo. Sirviendose una vez más de aquella botella ya vacía hace algún tiempo, mirando al techo en busca de algo de inspiración.
Cortó las cuerdas de su guitarra, y solo así, entonces, pudo empezar a tocar su canción.
sábado, 10 de diciembre de 2011
Silencio
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"El silencio es el ruido más fuerte, quizá el más fuerte de los ruidos."
Miles Davis
Me siento una vez mas condenado al silencio. A sentir que por muy grande que sea el verso, lo que representa, los versos son sólo eso..versos. |
domingo, 9 de octubre de 2011
Rapsodias
Rapsodia en Fa Mayor
BPM…Puro blues,puro jazz… Tocaba preciosas
armonías masajeando su espalda, besando sus manos, acariciando su pelo..Se aceleraba su ritmo, latidos que sonaban como compases de tres por cuatro con una cadencia vertiginosa. Una sinfonía en "crescendo" entre dos cuerpos que se dejan llevar por redondas y corcheas.
Tercer movimiento que acaba con suspiros y marcas en el cuello. Silencio de redonda… dos ojos que se buscan entre sábanas descansan reposando la mirada el uno en el otro.
Rapsodia en Fa menor (continuación)
Nos invadió la nada. Huían sus miradas, miradas que hace tan poco se perdían una en la otra..tan lento. Y ahora no podían ni cruzarse.
Se habían querido tanto que ya solo les quedaba odiarse de una forma visceral y directa. La habitación ardía a su alrededor y allí permanecían, en silencio, de nuevo, como tanto tiempo habían permanecido, como tristemente parece que era la única forma en la que sabían relacionarse.
Podrían haber escapado de allí simplemente con un lo siento, un gesto, un millón de cosas que antes eran naturales entre ellos. Pero ahora, solo conocían el dolor y la tristeza… y allí quedaron… sepultados entre restos de ceniza, sin siquiera luchar por su vida.. y es que estaban tan heridos que no intentaron ni por seguir luchando.
Silencio de Redonda...
jueves, 29 de septiembre de 2011
Un millón de primeras veces
("No todo está condenado en esta vida a ser trágico", hoy como excepción, un texto con una temática distinta, para ilustrar esta afirmación)
Tenía apenas cuatro años y se tambaleaba mucho al caminar con sus pequeñas piernas. Inocente, armada con un par de crayones de color verde, su color favorito, la pequeña Brisa, papel en mano, se dispuso a escribir su declaración de intenciones, las normas que regirían su vida desde ese momento en adelante.
Colocó el papel encima de la mesa del salón ,tapando con la mano derecha escribió con letras enormes y en mayúscula: "¡CADA VEZ SERÁ LA PRIMERA VEZ!",.
Así creció hasta la adolescencia, cada vez que escuchaba una canción era la primera, y se sorprendía como tal, aunque la hubiera escuchado un millón de veces. Cada beso fue su primer beso, cada amor tan especial, tan único, como solo puede serlo el primero...
Y que feliz que creció, pasó su adolescencia siempre con una sonrisa en la cara, había veces que se pasaba tardes llorando de pura alegría, ya que recolectó cada libro, cada poema, cada disco, que al escucharlo, por primera vez por supuesto, la hicieron llorar de la emoción.
Un día estaba sentada bajo un árbol desojando una margarita, juego que acababa de descubrir(otra vez mas) y que le parecía de lo mas divertido. Entonces alzó la vista y lo vio, el flechazo fue inmediato, sólo que aquella vez pasó algo distinto, no alcanzaba a saber el que..
Se conocieron. Él se llamaba Mattia , como le gustaba ese nombre. Pasaban horas juntos, a ella él le encantaba, aun así, no sabía porque… pero sentía algo raro, algo distinto con él...
Una noche, Mattia decidió declarársele por fin, se inclinó sobre ella ,y rodeandola con sus brazos la besó. En ese momento Brisa se dio cuenta de que era lo que le pasaba, lo que le pasaba con Mattia. Se dio cuenta que la primera vez que lo vio, no era la primera vez que volvía a enamorarse, sino que era la última… y descubrió en ese momento que, ése… era su último primer beso.
Tenía apenas cuatro años y se tambaleaba mucho al caminar con sus pequeñas piernas. Inocente, armada con un par de crayones de color verde, su color favorito, la pequeña Brisa, papel en mano, se dispuso a escribir su declaración de intenciones, las normas que regirían su vida desde ese momento en adelante.
Colocó el papel encima de la mesa del salón ,tapando con la mano derecha escribió con letras enormes y en mayúscula: "¡CADA VEZ SERÁ LA PRIMERA VEZ!",.Así creció hasta la adolescencia, cada vez que escuchaba una canción era la primera, y se sorprendía como tal, aunque la hubiera escuchado un millón de veces. Cada beso fue su primer beso, cada amor tan especial, tan único, como solo puede serlo el primero...
Y que feliz que creció, pasó su adolescencia siempre con una sonrisa en la cara, había veces que se pasaba tardes llorando de pura alegría, ya que recolectó cada libro, cada poema, cada disco, que al escucharlo, por primera vez por supuesto, la hicieron llorar de la emoción.
Un día estaba sentada bajo un árbol desojando una margarita, juego que acababa de descubrir(otra vez mas) y que le parecía de lo mas divertido. Entonces alzó la vista y lo vio, el flechazo fue inmediato, sólo que aquella vez pasó algo distinto, no alcanzaba a saber el que..
Se conocieron. Él se llamaba Mattia , como le gustaba ese nombre. Pasaban horas juntos, a ella él le encantaba, aun así, no sabía porque… pero sentía algo raro, algo distinto con él...
Una noche, Mattia decidió declarársele por fin, se inclinó sobre ella ,y rodeandola con sus brazos la besó. En ese momento Brisa se dio cuenta de que era lo que le pasaba, lo que le pasaba con Mattia. Se dio cuenta que la primera vez que lo vio, no era la primera vez que volvía a enamorarse, sino que era la última… y descubrió en ese momento que, ése… era su último primer beso.
sábado, 24 de septiembre de 2011
Árboles de Neón
Al caer la noche allí seguía sentado, en su pequeño oasis, ajeno al mundo, al ruido, al dolor que rodea cada cosa buena que existe y nos hace tan miserables . No podía más que sentir envidia por cada palabra que nunca podría ser suya, por sentimientos que parecían robados a punta de pistola. Recordaba paseos bajo árboles de neón en cielos de tonos rosáceos, la sonrisa de unos labios manchados con carmín rojo, el tacto de su mano al acariciarle la cara, recuerdos que pasan como escenas de películas una tras otra, sin ningún tipo de contexto.
Sus seis cuerdas podían expresar más que cualquier palabra, sus diez dedos cargaban con más dolor que cualquier otra persona. Juntos tenían el poder de parar el tiempo, juntos podían hacerse olvidar lo miserable que era todo. Ojalá hubiera sido todo igual con ella…
Apuró su cigarro, marcó su número… y de nuevo nada, no se atrevió a llamar. Soltó su móvil para darle otro sorbo a su copa.. cerró los ojos y durante un segundo...solo durante un segundo... un segundo largo como una eternidad, en el que por fin encontró algo de paz.
Pero su paz fue interrumpida, algo empezó a vibrar sobre la mesa, sacándolo de su trance, eterno, que no quería que acabara, pero que sólo duro eso, una eternidad, un segundo...
Miró a la mesa, quería saber que era eso que lo perturbaba, y entonces se fijó atónito... tenia una llamada...
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