Hablamos de distancia con las boca llena hipocresía pero raras veces llegamos a entender todo lo que realmente conlleva.
lunes, 30 de septiembre de 2013
domingo, 25 de agosto de 2013
Fuegos fatuos (Capitulo 1)
( Primer capitulo del relato corto titulado Fuegos Fatuos )
Despertó bañado en un charco de su propia sangre. Tenía un brazo notablemente
dolorido, seguramente se había partido algún hueso pero, ¿que ocurría? Aún se
encontraba aturdido, de noche, perdido en la orilla de aquella solitaria playa que se
iluminaba por miles de estrellas en un cielo despejado, con una quietud que no hacía
más que inquietarlo.
Trato de incorporarse y, efectivamente, su brazo izquierdo estaba roto. No
recordaba que hacía en aquella playa, como había acabado así, o tan siquiera quien
era. Inspeccionó los bolsillos de la chaqueta con el brazo que no le había quedado
inutilizado y encontró un pase: "Industrias Lucksor ", Aquello no parecía sonarle de
nada. Continuó buscando, esta vez en los bolsillos de su pantalón, encontró un paquete
de cigarillos y un encendedor. No podía haber encontrado aquel paquete en mejor
momento ya que aquella tensión lo estaba matando, quizás un poco de nicotina en sus
pulmones pudiera tranquilizarlo un poco. No obstante, al abrirlo encontró, además de un
par de cigarillos, una bala de lo que podría ser un revolver con un nombre que no
llegaba a reconocer escrito en su dorso.
Permaneció unos minutos sentado, perdido en aquella playa intentando recordar
mientras se fumaba uno de los cigarros que le quedaban, tenía una jaqueca
descomunal…
- ¿Luca? Si eres tu…¡Luca!, ¡Por fin te encuentro!, gritaba aliviada una joven chica que
corría hacia él. -Pensaba que tu también…continuaba con un tono solemne mirando al
suelo aquella chica misteriosa que no podía evitar contener las lagrimas de la emoción.
- ¿Que yo que? ¿quien eres?, no entiendo nada, ¿Que hago aquí en esta playa?,
preguntaba él que se encontraba totalmente perdido.
- ¿No recuerdas nada? ¿No me recuerdas? , preguntó la chica desolada. -Me llamo
Sofía, ¿Puedes recordarlo Luca?,¿Puedes recordarme?. Ya no podía contener más las
lagrimas debido a la tensión de aquel momento.
- ¿Sofia?, pregunto sin llegar a entender del todo. -No recuerdo nada. No te recuerdo a
ti, es más, si te soy sincero no recordaba ni mi propio nombre hasta que me lo has
mencionado.
- No puede ser…se resignaba ella asumiendo otro duro golpe. -No te preocupes Luca,
encontraremos a los demás y saldremos de aquí, pronto estarás bien.
- ¿Los demás?, ¿hay más gente?, preguntó aún sin entender nada.
- Si, el avión se estrello en esta isla, tras el choque no pudimos encontrarte ni a ti ni al
piloto.
- ¿Que accidente de avión?. Parece que estas demasiado confuso. ¿Puedes andar? No estamos acampados muy lejos de aquí, cuando lleguemos te puedo explicar todo…
Despertó bañado en un charco de su propia sangre. Tenía un brazo notablemente
dolorido, seguramente se había partido algún hueso pero, ¿que ocurría? Aún se
encontraba aturdido, de noche, perdido en la orilla de aquella solitaria playa que se
iluminaba por miles de estrellas en un cielo despejado, con una quietud que no hacía
más que inquietarlo.
Trato de incorporarse y, efectivamente, su brazo izquierdo estaba roto. No
recordaba que hacía en aquella playa, como había acabado así, o tan siquiera quien
era. Inspeccionó los bolsillos de la chaqueta con el brazo que no le había quedado
inutilizado y encontró un pase: "Industrias Lucksor ", Aquello no parecía sonarle de
nada. Continuó buscando, esta vez en los bolsillos de su pantalón, encontró un paquete
de cigarillos y un encendedor. No podía haber encontrado aquel paquete en mejor
momento ya que aquella tensión lo estaba matando, quizás un poco de nicotina en sus
pulmones pudiera tranquilizarlo un poco. No obstante, al abrirlo encontró, además de un
par de cigarillos, una bala de lo que podría ser un revolver con un nombre que no
llegaba a reconocer escrito en su dorso.
Permaneció unos minutos sentado, perdido en aquella playa intentando recordar
mientras se fumaba uno de los cigarros que le quedaban, tenía una jaqueca
descomunal…
- ¿Luca? Si eres tu…¡Luca!, ¡Por fin te encuentro!, gritaba aliviada una joven chica que
corría hacia él. -Pensaba que tu también…continuaba con un tono solemne mirando al
suelo aquella chica misteriosa que no podía evitar contener las lagrimas de la emoción.
- ¿Que yo que? ¿quien eres?, no entiendo nada, ¿Que hago aquí en esta playa?,
preguntaba él que se encontraba totalmente perdido.
- ¿No recuerdas nada? ¿No me recuerdas? , preguntó la chica desolada. -Me llamo
Sofía, ¿Puedes recordarlo Luca?,¿Puedes recordarme?. Ya no podía contener más las
lagrimas debido a la tensión de aquel momento.
- ¿Sofia?, pregunto sin llegar a entender del todo. -No recuerdo nada. No te recuerdo a
ti, es más, si te soy sincero no recordaba ni mi propio nombre hasta que me lo has
mencionado.
- No puede ser…se resignaba ella asumiendo otro duro golpe. -No te preocupes Luca,
encontraremos a los demás y saldremos de aquí, pronto estarás bien.
- ¿Los demás?, ¿hay más gente?, preguntó aún sin entender nada.
- Si, el avión se estrello en esta isla, tras el choque no pudimos encontrarte ni a ti ni al
piloto.
- ¿Que accidente de avión?. Parece que estas demasiado confuso. ¿Puedes andar? No estamos acampados muy lejos de aquí, cuando lleguemos te puedo explicar todo…
sábado, 24 de agosto de 2013
Receta
Empezar hablando de comienzos finales, esos que empiezan siempre con un se acabó. De portazos y olvido a sentimientos vacíos; como lo son todos al fin y al cabo, no nos engañemos.
Se continua hablando sobre sentimientos encontrados, sobre el 'querer' al no querer, dejar de odiar con tanto cariño. Una vez conseguido esto tenemos una buena base sobre la que empezar a cocinar.
Puede parecer compleja la formula así que lo más fácil, como en toda buena receta, sería empezar por el principio; Dejando clara una sola y clara premisa, un único ingrediente principal.
Y es que aunque lo pueda parecer no se cocina por amor ni por odio, ni por vicio ni por vocación, ni tan siquiera por hacer crecer el ego de uno mismo. Si se cocina es simple y llanamente por saciar el apetito.
Por último lo más importante, la clave para cocinar esto, nunca olvidar quitar todos los 'te' a cualquiera de los 'te quiero' que pueda encontrarse en la masa.
sábado, 27 de julio de 2013
Avería y redención
El ruido en el estadio era ensordecedor, miles personas gritando y coreando canciones hasta perder la voz, focos que iluminaban el cielo entero... La gran estrella se dirigía al backstage con su inseparable amigo:
-¿Qué te ha parecido Johnny?, dijo él.
- Maginifico como siempre. Creo que tendrás que volver a salir, no paran ahí fuera pidiendo un bis, respondió Johnny mientras le abría la puerta del camerino.
Y al abrir la puerta del camerino allí estaba, sentado en un butacón al fondo, traje blanco de armani, impoluto y una copa en la mano.
-Déjanos solos Johnny, ahora salgo, ordenó él con semblante serio a su compañero. - ¿Que te ha parecido?, continuó él mientras deslizaba la mano al bolsillo en busca de un cigarro.
El señor trajeado esgrimiendo una extraña mueca parecida a una sonrisa lo miró fijamente a los ojos y le respondió con un tono que escondía una falsa amabilidad:
-Eres el mas grande, te dije que llegarías a lo mas alto y gracias a mi ahora ya lo estas, afirmó sin perder su sonrisa en ningún momento. De repente esa mueca dejó paso a una expresión mucho mas seria e inquietante. - Creo que va siendo hora de que me des lo que me debes, un trato es un trato.
Él permaneció callado unos minutos, mirando a la nada, como si pareciera que todo aquello no iba con él. Dio una calada a su cigarro y respondió con toda la tranquilidad del mundo.
- Una vida de estrellato a cambio de mi mejor recuerdo, todavía recuerdo el trato, explico él.
-Exacto, veo que lo recuerdas, asintió el hombre con la cabeza.
-Es una pena darte esta mala noticia, pero aún puedo cumplir mi parte del trato, ¿sabes por qué? Mi mejor recuerdo aún no ha llegado.
Apuró la última calada de su cigarro y se dirigió a la puerta.
-Johnny, dame mis gafas, ordenó a su compañero que lo esperaba al otro lado de la puerta. - ¿Quieres un recuerdo?, yo te daré el mejor de todos…
Mike se puso las gafas y saltó al escenario, cogió su strato y... El publico enloqueció.
-¿Qué te ha parecido Johnny?, dijo él.
- Maginifico como siempre. Creo que tendrás que volver a salir, no paran ahí fuera pidiendo un bis, respondió Johnny mientras le abría la puerta del camerino.
Y al abrir la puerta del camerino allí estaba, sentado en un butacón al fondo, traje blanco de armani, impoluto y una copa en la mano.
-Déjanos solos Johnny, ahora salgo, ordenó él con semblante serio a su compañero. - ¿Que te ha parecido?, continuó él mientras deslizaba la mano al bolsillo en busca de un cigarro.
El señor trajeado esgrimiendo una extraña mueca parecida a una sonrisa lo miró fijamente a los ojos y le respondió con un tono que escondía una falsa amabilidad:
-Eres el mas grande, te dije que llegarías a lo mas alto y gracias a mi ahora ya lo estas, afirmó sin perder su sonrisa en ningún momento. De repente esa mueca dejó paso a una expresión mucho mas seria e inquietante. - Creo que va siendo hora de que me des lo que me debes, un trato es un trato.
Él permaneció callado unos minutos, mirando a la nada, como si pareciera que todo aquello no iba con él. Dio una calada a su cigarro y respondió con toda la tranquilidad del mundo.
- Una vida de estrellato a cambio de mi mejor recuerdo, todavía recuerdo el trato, explico él.
-Exacto, veo que lo recuerdas, asintió el hombre con la cabeza.
-Es una pena darte esta mala noticia, pero aún puedo cumplir mi parte del trato, ¿sabes por qué? Mi mejor recuerdo aún no ha llegado.
Apuró la última calada de su cigarro y se dirigió a la puerta.
-Johnny, dame mis gafas, ordenó a su compañero que lo esperaba al otro lado de la puerta. - ¿Quieres un recuerdo?, yo te daré el mejor de todos…
Mike se puso las gafas y saltó al escenario, cogió su strato y... El publico enloqueció.
La moraleja de todo esto es que cuando Mike toca la guitarra…hasta el mismísimo Diablo tiene que esperar.
jueves, 18 de julio de 2013
Dos balas
Sólo dos balas en su revolver, no necesitaba ninguna más. El crujido la madera al subir los escalones de aquella vieja escalera esbozaba primitivas melodías que se clavaban en su cabeza. Sólo necesitaba dos balas para ser libre... Paredes sucias como lienzos ensangrentados con sudor y mugre se abrían a su paso haciendo cada paso más pesado aún si cabía. Sólo dos balas…
Abrió de un portazo que pareció transcurrir a cámara lenta. Allí ella, semidesnuda, postrada en aquel viejo colchón, profanada por aquella espina metálica que atravesaba su brazo directa a sus venas, destruyendo aquel corazón, aquella alma. Sólo dos balas para liberar a aquella persona ya muerta pero que aún no era consciente de ello, Sólo dos balas para reencontrarse con su amor, para salvarla, Sólo dos balas para encontrar la libertad…
...Y de repente el centelleo y el trueno.
domingo, 16 de junio de 2013
El "Odio"
"Ojalá que la rabia llevara mis palabras.
Que hicieran olvidar verdades
como la brisa arrastrando papeles
a merced del viento.
Ojalá que sólo fueras polvo y no recuerdos,
que las mentiras sonaran más ciertas y
pudieran maquillar realidades que se alejan de lo que es cierto.
Ojalá que sólo fueras acentos que pueden
omitirse sin llegar a ser advertidos, como
haches mudas perdidas al principio de palabras.
Ojalá fueras menos subjuntivo.
Quizas sea porque tiemblo al decirte que
voy a llenar tu recuerdo con cuerpos vacíos,
que aprendí a odiarte sin tanto cariño."
lunes, 10 de junio de 2013
( Íntimo ) e impersonal
"El mejor regalo que puedo hacer(te) es el silencio entre dos versos.
(Me) Sobran palabras que son sólo caracteres vacíos arrastrados por el viento.
Canciones que son sólo ruido con mero orden y ego.
Porque sin decir(te) nada es como se entienden
(mis) palabras para expresar un todo.
Y porque ya (te) lo dije,
El mejor regalo que puedo hacer(te) es el silencio entre dos versos.
La peor ofensa, querer(te) con rabia."
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






